2,5 millones de asuntos judiciales en lista de espera

Los usuarios de la Justicia no tienen voz en la revuelta de jueces y magistrados, pero sufren las consecuencias del marasmo judicial

 

 Público

 

El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) dibujó el pasado mes de diciembre un panorama desolador: por primera vez en su historia, la Justicia superaría a final de 2008 la barrera de los dos millones y medio de asuntos sin resolver: o sea, en lista de espera.

 

En la colapsada sede de los Juzgados de Madrid, en Plaza de Castilla, cada uno de sus 54 juzgados lidia al año con una media de 7.000 casos nuevos. Este empacho de expedientes se resume en una cifra global que eleva a casi nueve millones el número de asuntos que ingresaron en los despachos de las distintas administraciones de Justicia en 2008.

Una plantilla de 4.500 jueces es la encargada de dar salida a la creciente demanda de trabajo por parte de los usuarios de la Justicia, que no tienen voz en la revuelta que protagonizan jueces y magistrados, pero sufren en primera persona las consecuencias del marasmo judicial.

La crisis económica se une además al atasco judicial para pulverizar las estadísticas de eficacia de los tribunales.

El CGPJ ha advertido en un informe de que los problemas hipotecarios de muchas familias aumentarán en más del 200% el número de asuntos relacionados con estos impagos hasta el año 2010.

«Es lenta, caótica, y tercermundista», denuncia un grupo de letrados

Suspenso a la Justicia

Sólo nueve de cada cien ciudadanos opina que los tribunales de justicia funcionan «bien o muy bien», según datos del barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) del pasado mes de noviembre.

El suspenso en la opinión pública es generalizado. El 47,5% de los encuestados considera que la Justicia funciona «regular». Una de cada tres personas consultadas va más allá y sentencia que la administración judicial trabaja «mal o muy mal». El 65% de los españoles considera que «en España no se exige responsabilidad a aquellos jueces que no cumplen con sus obligaciones», según el CIS.

El descontento es generalizado. Basta con preguntar en los pasillos de cualquier juzgado.

«No se respeta al justiciable y a los profesionales», crtica una abogada

«La Justicia en España es tercermundista, cara, lenta y caótica», sentencia Miguel Allúe, presidente de la Asociación de Afectados por Errores y Decisiones Judiciales (ANDAPEAJ). Una plataforma con 14 delegaciones en España, que nació en 1997 y atiende cerca de 1.200 quejas al año.

No ahorra adjetivos para calificar el trabajo de los jueces. «En la empresa privada, nadie exige un aumento de sueldo si no hay eficacia», explica.

Los jueces reclaman una revisión salarial en su batería de reivindicaciones, aunque Justicia había presupuestado, con anterioridad a sus protestas, un incremento del 5,08%. Un magistrado ingresa en la actualidad una media de 75.000 euros brutos al año, el sueldo de un juez es de 55.500.

Un magistrado ingresa en la actualidad una media de 75.000 euros brutos al año, el sueldo de un juez es de 55.500

«Descontento en aumento»

«El descontento ciudadano va en aumento porque la situación de la Justicia es nefasta en todos sus aspectos», asegura Allúe. «El corporativismo prima en el sistema; son una parte del Estado, pero tiene carcoma, hay que limpiarlo, y no se hace de la noche a la mañana», se queja el responsable de esta asociación de damnificados por la Justicia.

El plazo medio de resolución de asuntos judiciales es de 5,23 meses, según las últimas estadísticas del Consejo General del Poder Judicial.

Sin embargo, la queja sobre la tardanza judicial es generalizada. «Tendría que disponer de agendas con dos y tres años de adelanto, me están señalando asuntos para el año 2012», protesta Carmen Merino, abogada y responsable de la Asociación de Perjudicados por Resoluciones Jurídicas, una plataforma que opera desde su bufete y que atiende de manera gratuita consultas relacionadas con el descontento público hacia el sistema.

«Falta de respeto»

A su puerta suelen llamar usuarios en situación crítica, «deshauciados por la Justicia que apenas tienen dónde acudir», explica esta letrada. ¿Cómo contempla la situación de la Justicia desde su observatorio? «Fatal», responde rápidamente.

«La falta de medios es abrumadora, hay exceso de trabajo y absentismo», resume. Las consecuencias son previsibles: «Existe una falta de respeto al justiciable y a los profesionales; pasillos llenos, gente de pie. Cuando entramos en los juicios, muchas veces no podemos ni hablar, los jueces no escuchan y los testigos huyen de aburrimiento con la sensación de haber perdido toda una mañana».

A su juicio, la Justicia «no ha avanzado gran cosa» en los últimos años y en la labor de los jueces se producen «precipitaciones por exceso de trabajo que degeneran en sentencias estrafalarias».

Su asociación ha trasladado sus quejas por escrito al Consejo General del Poder Judicial, pero nunca ha recibido respuestas que vayan más allá de un amable acuse de recibo. «Todo está por hacer», concluye esta abogada.

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