Como en los relatos bíblicos: La población palestina de Gaza ha sido sitiada y pasada por las armas (I)

EEUU, Europa y el gueto. La operación militar: barbarie en estado puro

 

 

inSurGente.- “(…)Después de arraigar todavía más el terror en los palestinos que viven en los guetos de Gaza y Cisjordania, matar o herir gravemente a varios miles de personas y destruir sistemáticamente la precaria estructura civil y habitacional del primero de ellos; Israel -con la dirección estratégica de los EEUU y el apoyo político incondicional de la Unión Europea-, ha establecido un “alto el fuego unilateral” que supone la proclamación de su soberanía sobre todo el territorio palestino y el encarcelamiento definitivo de más de cuatro millones de personas. El mantenimiento de esa inmensa reserva de mano de obra semiesclava, la definitiva liquidación de cualquier residuo de un estado palestino, y la “destrucción- reconstrucción” como gran negocio en tiempos de crisis; están en la base de un proyecto imperial idéntico a la brutal expansión capitalista de los siglos XIX y XX, y tan feroz en sus métodos como los anteriores genocidios coloniales. El “alto el fuego de la investidura de Obama” demuestra el compromiso absoluto de la nueva administración unitaria que ha montado el presidente 44, con la barbarie globalizada. De hecho, el nacimiento y la expansión del estado de Israel sobre territorio palestino, es idéntica al nacimiento y expansión de los Estados Unidos sobre territorio siempre ajeno que tanto reverencia Barack Hussein Obama(…)”.



(Algunas notas sobre el último genocidio palestino en Gaza)


La operación militar: barbarie en estado puro


La operación de cerco, bloqueo, bombardeo por tierra, mar y aire, y la entrada y ocupación de la Franja, ha sido dirigida exclusivamente contra la población civil.



El asesinato de dirigentes de Hamas, o de cualquier resistente palestino de la OLP o de otras organizaciones que se hayan opuesto a la ocupación ilegal del territorio palestino, a la expulsión de campesinos, a la quema de poblados, a las masacres colectivas, a la continua ampliación del territorio del “estado ocupante”, al establecimiento acelerado de asentamientos rompiendo acuerdos de paz, a la destrucción de viviendas, de olivos y de cosechas para “liberar” suelo a disposición de los nuevos “colonos”, a los encarcelamientos masivos, a la creación progresiva de guetos en los “territorios ocupados”, a la marginación política total de la población palestina en el propio estado de Israel; ha sido y es una práctica continua del estado sionista que ha cometido siempre en los llamados períodos de paz, de negociación, de tregua o de alto el fuego.



La “comunidad internacional” ha aceptado siempre las prácticas terroristas –contra personas determinadas, colectivos humanos o dirigentes de la resistencia-, del estado de Israel.



El ataque y la creación de un gueto permanente en Gaza –que con las armas actuales y en un pequeño territorio cercado y vallado no requiere la ocupación por tropas acorazadas- no era el objetivo de la Operación Plomo Fundido.



Plomo Fundido es una operación de terror y de violación de todas las leyes, acuerdos y tratados internacionales; y de todas las normas, convenios y jurisdicciones que pretenden impedir los crímenes contra la humanidad, los crímenes de guerra y el genocidio.



El objetivo es la población palestina en general –hombres, mujeres, niños y ancianos. El estado de Israel ha ejercido siempre, durante toda su historia, la práctica de la matanza indiscriminada como instrumento de poder, de represión y de derrota de la resistencia palestina.



El bombardeo masivo por tierra, mar y aire –con aviones, helicópteros artillados, tanques, artillería asentada fuera de los muros, y artillería naval; y la incursión de unidades acorazadas y “fuerzas especiales” en el gueto de Gaza, para destruir viviendas y castigar a los habitantes (con plomo fundido, uranio enriquecido y fósforo blanco) es una enorme operación de represalia indiscriminada.



La feroz masacre de Gaza es la repetición de la experiencia de Iraq y de las matanzas de los nazis en los territorios ocupados:



En el año 1944, durante la II Guerra Mundial, las autoridades alemanas de ocupación en Italia ordenaron el asesinato de 335 personas. La matanza era la respuesta por la muerte de 33 soldados alemanes ocurrida en una acción guerrillera de los partisanos italianos. El número de víctimas fue calculado al trueque de 10 a 1 y su selección tuvo carácter indiscriminado. La masacre se realizó sobre ciudadanos de cualquier edad o condición, todos ellos ajenos a la operación militar de la guerrilla antifascista. Esa fue la cualidad específica de la represalia, lo que le dio su carácter terrorífico.

El tribunal de Roma que en 1997, más de cincuenta años después, juzgó a Erick Priebke y a Karol Hass, acusados como responsables de ese asesinato masivo ejecutado en las Fosas Ardeatinas, acuñó en su sentencia una expresión memorable. Para señalar que aquel delito contra la humanidad, por su enorme gravedad, no podía prescribir, lo definía como “incompatible con el olvido”.



El tribunal que condenó a los responsables de la matanza de las Fosas Ardeatinas –por poner un ejemplo menor de la barbarie nazi- no tendrían que cambiar ninguno de sus argumentos para condenar a los dirigentes del estado de Israel, a sus militares, a los dirigentes y militares de los EEUU, y a varios dirigentes de la Unión Europea y de los estados miembros.



Podrían compararse los hechos juzgados y condenados en aquel proceso ejemplar con los ocurridos en Gaza en las últimas semanas, y el horror en su nivel supremo quedaría reservado para los gobiernos de Israel y de los EEUU(1).




Gaza es un inmenso Abu Ghaib.


Palestina ha sido siempre como el Iraq ocupado por los Estados Unidos.


Los motivos estratégicos, políticos y militares para el feroz ataque a la población del gueto de Gaza resumen –por no remontarse más hacia atrás-, las experiencias coloniales, militares y genocidas de EEUU y de Israel de los últimos sesenta años.



En Gaza en estos momentos, en Palestina siempre –y también el Líbano-, se han aplicado los más brutales códigos represivos. Desde el embargo combinado con ataques militares que utilizaron los EEUU contra Cuba y posteriormente contra Iraq (en época de Clinton), hasta la terrorífica ocupación de Iraq con su inmensa guerra sucia de exterminio.



Poco más allá –y en la más absoluta niebla mediática- aparece la terrible guerra de Vietnam que dejó millones de muertos y heridos, centenares de miles de campesinos afectados por el uso de “armas experimentales –genocidas y ecocidas- de destrucción masiva”.



En el comienzo de ese período corto que estamos recordando, absolutamente inexistente para Falsimedia y para los científicos del “fin de la historia” aparece la ausencia de todo límite en la matanza impune de civiles.



Es el “codigo Hiroshima”, un componente genético del imperialismo de los EEUU. (2)




(1). “Incompatibles con el olvido”. A.M. El Viejo Topo 125 . (1999)


La sentencia calificó a los crímenes de guerra cometidos en aquella espantosa represalia como “incompatibles con el olvido”.


Ahora, los medios de comunicación –la Falsimedia globalizada-, hace todo lo posible para que crímenes peores sean ocultados, justificados y olvidados instantáneamente.


El “impacto Obama” ha intentado enterrar definitivamente el infierno de Gaza. En España “un tal Lucas” calificaba ayer -sólo unas horas después de la cinematográfica ceremonia del relevo presidencial y del levantamiento de los escombros y de los cadáveres enterrados en Gaza, como “el Día Mundial de la Esperanza”. Está de más recordar que Obama habló mucho de valores pero no dijo una palabra sobre el genocidio que hizo una pausa en su honor.





(continuará)

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