EEUU no manda aquí

Cumbre de Sauípe: “Mejor en Bahía que en Nueva York”

 

 

 

Prensa Latina (Costa de Sauípe, Brasil, 17 dic)/ inSurGente.- En América Latina y el Caribe –dijo alguien- “sopla una brisa nueva”, pero todo parece indicar que la brisa se transformó en tormenta, para hacer valedera la sentencia de que “quien siembra vientos recoge tempestades”. La tradicional “relación de embudo” mantenida por Estados Unidos hacia la región aparenta haber sobrepasado los límites máximos de resistencia, tanto como para generar un rechazo casi generalizado hacia las políticas tanto de Washington como de las antiguas metrópolis europeas. Aquel desmedido “¿por qué no te callas?” espetado por el rey Juan Carlos de Borbón al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, marcó un punto en el sendero de un alejamiento iniciado hace 200 años.

La primera cumbre de América Latina y el Caribe que sesiona hoy aquí, apunta a convertirse en un instrumento de integración y concertación erigido sobre la base de rasgos esenciales de identidad histórica.
 

Raíces, idioma, cultura y vínculos comunes como no tiene ninguna otra región de la Tierra distinguen a la trascendental cita, que cuenta con la presencia y el aval de 33 jefes de Estado del hemisferio y las significativas ausencias de Estados Unidos y España.

La tradicional “relación de embudo” mantenida por Estados Unidos hacia la región aparenta haber sobrepasado los límites máximos de resistencia, tanto como para generar un rechazo casi generalizado hacia las políticas tanto de Washington como de las antiguas metrópolis europeas.

“Esta cumbre es una señal muy fuerte”, aseguró uno de los gobernantes presente. ”Pocos lo dudan”, acotó otro.

América Latina y el Caribe destacan hoy como la zona geográfica más desigual del planeta, con índices de pobreza, calidad y esperanza de vida que impactan a más de la mitad de sus 550 millones de habitantes, pero también con un pujante renacer del espíritu de sus pueblos.

Casi 200 millones de hombres, mujeres, niños y ancianos viven aquí por debajo del nivel de pobreza crítica.

Se trata de pueblos que han acumulado la experiencia histórica de la explotación y el subdesarrollo expresados en la desigualdad de ingresos, injusticia social, hambre, analfabetismo, insalubridad, expoliación de sus recursos naturales y las consecuencias de una insuficiente infraestructura económica y social. A este panorama se adicionan flagelos como la criminalidad, el narcotráfico, el deterioro ambiental, el robo de cerebros y una astronómica e impagable deuda externa.

Cada vez más como un todo, los actuales líderes de América Latina y el Caribe enrumban hacia la imprescindible búsqueda de soluciones propias a sus propios problemas.

En América Latina y el Caribe –dijo alguien- “sopla una brisa nueva”, pero todo parece indicar que la brisa se transformó en tormenta, para hacer valedera la sentencia de que “quien siembra vientos recoge tempestades”.

Aquel desmedido “¿por qué no te callas?” espetado por el rey Juan Carlos de Borbón al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, marcó un punto en el sendero de un alejamiento iniciado hace 200 años.

La cumbre de Sauípe rebasa diferencias, privilegia la comunión de intereses y necesidades, promueve la acción solidaria y persigue mucha más altura en la cooperación.

El nuevo mecanismo integracionista se propone romper distancias, componer, ordenar, juntar, arreglar, pactar, acordar, ajustar y darle el precio real no sólo a mercancías y materias primas, con voces diversas pero objetivos afines.

La cumbre de Sauípe clama por una integración profunda y esencial como recurso elemental para hacer frente a la actual crisis económica y financiera global, y a la de valores y paradigmas olvidados en el curso del tiempo como consecuencia de una penetración también secular.

Cuba, en la persona del presidente Raúl Castro, asiste y participa en la cita por derecho propio.

“Es muy importante para nosotros la presencia del presidente Raúl Castro en esta reunión, y espero que sea la primera de una serie de reuniones en la que esté con nosotros”, dijo el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.

El estadista cubano solo asintió con la cabeza y saludó a su anfitrión con las manos juntas.

“Cuba retorna a donde siempre debió estar”, opinó Chávez.

El Jefe de Estado cubano dijo que las condiciones son propicias para que la cita sea “el inicio de un proceso de extraordinaria significación estratégica para los destinos de nuestra región».

“El reto principal resulta pasar paulatinamente de las palabras a los hechos”, añadió.

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, previno sobre la falta de agilidad de los organismos regionales de integración para enfrentar la crisis, defendió la creación de un fondo de reserva y una moneda comunes, y la consolidación del Banco del Sur.

“Nunca la historia de nuestras naciones tuvo escenario tan favorable, cuyo impacto político será trascendental, desde el punto de vista multilateral y bilateral (…). Juntos debemos hacer oír nuestras voces», sostuvo el ex obispo y nuevo Jefe de Estado paraguayo, Fernando Lugo.

Hugo Chávez, con su palabra transparente, valoró el encuentro en Brasil como expresión de un “nuevo tiempo”, “un signo de la nueva época de América Latina”.

“Esta cumbre la hacemos nosotros solos, sin la hegemonía del protectorado. Se acabó ese tiempo y es propicio para que desde el Sur pidamos respeto al nuevo gobierno de Estados Unidos”, afirmó.

Washington “hacía en América Latina lo que le daba la gana”, dijo, y a renglón seguido agregó una frase lapidaria que otros también respaldan, pero aún por dentro: “Estados Unidos ya no manda aquí”.

 
“Está comenzando una nueva historia, una nueva época”, comentó en tono reflexivo, y a continuación, con un acento que algunos calificaron de irónico y otros de propio, exclamó: “!Qué bueno estar en Bahía y no en Nueva York!”.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *