El Ministro israelí, Ami Ayalon, declarado persona non grata en Holanda por haber sido torturador cuando era jefe de los servicios internos, Shin Bet, de Israel

 Traducción y edición de OICP
 
 
 
   

El ministro israelí Ami Ayalon ha sido declarado persona non grata en Holanda, después de haberse presentado contra él un caso en los tribunales de ese país acusándolo de torturar al ciudadano palestino Khalid Al-Shami durante su época como jefe del servicio de inteligencia interno de Israel, Shin Bet.

La prensa reveló el martes que hubo «negociaciones secretas» durante la visita de Ayalon a los Países Bajos en mayo de 2008. Justo antes de su llegada en el país, el Centro Palestino para los Derechos Humanos (CPDH), junto con la oficina de derechos humanos de Amsterdam Böhler Franken Koppe Wijngaarden llegaron a los tribunales para pedir una orden de detención para Ayalon.

Según el director del CPDH, Raji Sourani, las pruebas presentadas al fiscal general de Holanda cumplieron todos los requisitos legales. El grupo inicialmente recibió una respuesta positiva de los funcionarios de los tribunales holandeses, pero una orden de detención nunca fue emitida. De hecho, Ayalon sólo se enteró de la cuestión después de regresar a Israel.

Según la prensa israelí Holanda se había puesto en contacto con funcionarios del Ministerio israelí de Relaciones Exteriores. Israel pidió que no se tomaran medidas y dijo que «gracias a Holanda y la rápida respuesta positiva de Israel, surgió la posibilidad de que Ayalon fuera sacado de ese país de inmediato, como ya había ocurrido antes con el Ministro Shaul Mofaz en su visita a Londres”

Abogados de Al-Shami presentaron el caso en tribunal de La Haya el lunes, solicitando una orden de enjuiciamiento y el inicio de investigaciones penales para una orden de extradición contra Ayalon, para asegurar que estuviese presente durante el juicio.

Al-Shami quedó lesionado de por vida después de haber sido torturados por soldados israelíes en una detención en diciembre de 1999 en la ciudad de Gaza. Fue trasladado a la prisión de Ashkelon e interrogado durante 20 días en sesiones de tortura que duraban, de acuerdo con el CPDH, entre el 20 y 40 horas cada una. Al-Shami fue confinado a una celda de 2×2 metros entre las sesiones de interrogatorio, y en repetidas ocasiones fue sometido a temperaturas de congelamiento, esposado y encadenado a una silla durante horas, todo ello sin haber sido llevado jamás ante la justicia.

Tras sus primeros 20 días de interrogatorio y tortura, Al-Shami fue llevado ante un tribunal militar sin representación y condenado a treinta días adicionales, siete de los cuales fueron en régimen de incomunicación. Afirmó que los soldados le obligaron a firmar una confesión de crímenes que no cometió, y que está lesionado de por vida como resultado de la tortura.

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