El Puerto aprobará la concesión definitiva para la regasificadora antes de final de año.Enagás, la adjudicataria de la planta en el suelo de la ampliación de El Musel, tiene un plazo de 36 meses para una obra de 375 millones

La Coordinadora Ecoloxista d’Asturies denunció ayer que la autorización del Ministerio de Medio Ambiente vulnera la legalidad y la considera innecesaria dados los excedentes eléctricos de Asturias. El estudio de impacto carece de las oblitatorias alternativas de emplazamiento. La planta estará a menos de mil metros de las terminales petrolíferas y a dos kilómetros de una zona con una población de 70.000 personas

LNE

 

 

 

 

La Autoridad Portuaria de Gijón tiene previsto aprobar la concesión definitiva del suelo para la regasificadora de gas natural licuado en El Musel antes de final de año, una vez el «Boletín Oficial del Estado» haya publicado, en los próximos días, la superación del trámite de la declaración de impacto ambiental, confirmada el pasado lunes en la Junta General por el consejero de Infraestructuras, Política Territorial y Vivienda, Francisco González Buendía.

El consejo de administración de El Musel podría hacer efectiva esa aprobación el próximo mes, una decisión que permitiría impulsar el principal proyecto del nuevo polo energético previsto para puerto. En todo caso, se podría rubricar el visto bueno en la reunión de diciembre. La composición del máximo órgano rector del Puerto garantiza la concesión de ese suelo a Enagás, a la cual el Ministerio de Industria adjudicó de forma directa la instalación el 14 de noviembre de 2006.

El grupo gasista, que ha dado a la multinacional estadounidense Fluor (tiene delegación en Asturias) la ingeniería de detalle de la planta y la supervisión de los trabajos de las instalaciones, tendrá un plazo de 36 meses para ejecutar una obra en la que invertirá 375 millones de euros. A esa cifra hay que sumar otros 137 millones, que Enagás dedicará a completar el sistema de transporte con un gasoducto que conectará Llanera con Treto, en Cantabria, según explicó el presidente de la empresa, Antoni Llardén, tras reunirse, el pasado 27 febrero, con el jefe del Ejecutivo asturiano, Vicente Álvarez Areces.

Es decir, la regasificadora, considerada por instituciones tan influyentes como el Real Instituto Elcano una pieza clave para la seguridad del sistema energético español, no estará operativa al menos hasta 2012. Esta fecha coincide con la revisión del plazo inicial que ya había hecho la empresa gasista, que llegó a plantear el año 2010 para la entrada en funcionamiento de una planta que tendrá capacidad para un almacenamiento inicial de 300.000 metros cúbicos, con posibilidad de ampliar ese depósito hasta los 600.000 metros cúbicos.

La Autoridad Portuaria suscribió por unanimidad la concesión inicial del suelo de El Musel a Enagás el pasado 24 de abril por considerar este proyecto el de mayor interés. Fue una aprobación no exenta de polémica y adoptada tras desestimar una propuesta de Gasifica, una firma de Unión de Fenosa, para hacerse con la regasificadora. El Puerto tuvo que convocar un trámite de competencia, como obliga la ley ante una adjudicación de suelo público, pero su posible decisión siempre estuvo condicionada por la apuesta que Industria ya había hecho por Enagás. Una partida para la que Fenosa, interesada en incrementar su presencia en Asturias, tenías pocos triunfos.

La regasificadora es fundamental para una serie de inversiones en Asturias comprometidas por la industria eléctrica antes del estallido de la crisis económica. El Puerto tiene que resolver, por ejemplo, el pulso que mantienen HC Energía y Endesa, pendientes de un trámite de competencia, para hacerse con el suelo de la explanada de Aboño en el que está previsto construir un central de ciclo combinado. Son terrenos ganados también al mar, cerca de la futura regasificadora.

La Coordinadora Ecoloxista d’Asturies denunció ayer que la autorización del Ministerio de Medio Ambiente para la planta de Enagás vulnera la legalidad. La organización conservacionista, que considera innecesaria esta planta por los importantes excedentes eléctricos de Asturias, afirmó que el estudio de impacto carece de alternativas de emplazamiento, que son, a su juicio, obligatorias. Recordó que la planta estará a menos de mil metros de las terminales petrolíferas y a dos kilómetros de una zona con una población de 70.000 personas.

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