La «Uni» existió

CÉSAR MENÉNDEZ DIRECTIVO DE LA ASOCIACIÓN DE ANTIGUOS ALUMNOS

 

Creo que tengo la suficiente autoridad para hablar de la Universidad Laboral «José Antonio Girón». Aunque a veces, al leer lo que se escribe, me pregunte si alguna vez existió ese centro. Porque en las crónicas y libros actuales nadie nombra a la Uni, ese espacio donde nos formamos miles de jóvenes que poblamos de conocimientos, de trabajo y de compañerismo, casi todas las empresas de los años sesenta. Desde Ensidesa a Telefónica pasando por empresas del naval, miles de talleres auxiliares, firmas diseminadas por todo el territorio nacional… Sí, a todo eso contribuyó la Universidad Laboral de Gijón. El principal motor de nuestra educación fueron los padres jesuitas. Su independencia en la forma de educar construyó verdaderos profesionales con la suficientes conocimientos académicos, humanos y políticos. La muestra para los historiadores es fácilmente demostrable.

 

Acaba de publicarse un libro bajo el título: «De orfanato minero a Ciudad de la Cultura». Error hasta en el título. Canso de explicar los antecedentes históricos de la creación de las universidades laborales y por qué la mayor y más monumental está en Gijón. Lo que voy a relatar sí aparece en documentos históricos. En octubre de 1946 se crea la Fundación benéfico-docente José Antonio Girón de Velasco, cuya sede se ubica en la calle de la Merced de Gijón y con un capital social de 1.500.000 pesetas. En abril de 1950 Girón de Velasco, entonces ministro de Trabajo, anuncia en una conferencia ofrecida en el Ateneo de Sevilla la creación de unos centros que albergarán a mil alumnos y en ellos tendrían cabida aulas, talleres, zonas de dormitorios, campos deportivos y todo lo necesario para una completa formación de los hijos de los trabajadores. La creación, en definitiva, de cinco universidades laborales. El modelo constitucional pudo inspirarse en la Universidad del Trabajo construida a principio de siglo en Charleroy (Bélgica) con miras marcadamente socialistas. El ministro encarga a su Fundación gijonesa que lleve la idea a término. Tal causa excedía las posibilidades de la Fundación y los rectores de la misma cumplen el trámite oficial de la cesión gratuita de los bienes y obligaciones a la Caja de Compensación y Reaseguros de las Mutualidades Laborales. Así nació la Universidad Laboral de Gijón, «alma mater» de las cinco que se crearon en España: Sevilla, Córdoba, Tarragona y el Instituto San José de Zamora.

 

Ésta es la verdadera historia, suficientemente documentada, aunque sí es cierto que se aprovecharon unos terrenos de las parroquias gijonesas de Cabueñes, Somió, Deva, Santurio y Castiello que iban a ser destinados a la creación de un orfanato minero. El 25 de octubre de 1955 llegan los primeros alumnos: son 405 niños en edad escolar (12 años máximo) que provenían de Cataluña (64), Aragón (12), Valencia (4), Vizcaya (37), Extremadura (8), Castilla la Vieja (27), Castilla la Nueva (61), Andalucía (37), León (22), Galicia (18) y Asturias (111). Todos ellos con becas de las mutualidades laborales, que eran las únicas entidades que otorgaban becas para los hijos de sus mutualistas.

 

Anécdota final: quien firma este escrito fue el primer alumno que llegó a Uni de Gijón y con 12 años durmió solo en un dormitorio corrido de más de cien camas. Y les aseguro que mi padre nunca fue minero.

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