La OTAN prentende entrar en el negocio de la heroina en Afganistán

La OTAN, después de 5 años de guerra y de la consolidación del cultivo de Opio a niveles superiores de producción que antes de la guerra «contra el terrorismo», deja en manos de los gobiernos actuar contra el narcotráfico en Afganistán

 

 

Un policía afgano vigila mientras las autoridades afganas «destruyen» un campo de cultivo de opio en Herat

Según el acuerdo alcanzado por los ministros de Defensa de la Alianza la «ISAF «puede actuar contra instalaciones e individuos» implicados en el narcotráfico, pero sólo a los «que apoyan a la insurgencia, según la autorización de los respectivos países».  La implicación activa de los soldados de ISAF en la lucha contra el narcotráfico –no contra el cultivo de opio pero sí contra los laboratorios de procesamiento y los transportes de droga- fue solicitada por el jefe de las tropas de la OTAN en Europa, el general estadounidense John Craddock.

El portavoz de la Alianza ha añadido que esta nueva tarea se basa en la petición del Gobierno de Afganistán, dentro de las resoluciones de la ONU y del actual plan operativo de la Alianza en ese país. La resolución 1833 de la ONU establece que la lucha contra el narcotráfico en Afganistán debe desarrollarse dentro del liderazgo de las autoridades del país.

 Al menos 14 de los 26 países aliados señalaron sus preferencias para que la lucha contra el narcotráfico siguiera siendo una responsabilidad de la policía y el ejército afganos, incluso con un mayor apoyo internacional. Además, algunos países temen que estas acciones puedan suponer un aumento de las víctimas civiles, con el consiguiente empeoramiento de las relaciones con la población.

Otro argumento de los países reticentes es que el reciente informe de la ONU sobre el narcotráfico en Afganistán mostró precisamente una caída del 20% de la superficie cultivada de opio en el último año, aunque sólo con una reducción del 6% en la producción de droga elaborada.

La fuerza ISAF está compuesta actualmente por unos 50.700 soldados de 41 países entre los que se encuentra España, muchos de los cuales no forman parte de la Alianza Atlántica.

 

 

 

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