La «maleza», como premonición de lo que ocurre en Asturias, se instala en Perlora

El futuro del mayor complejo turístico de Asturias sigue en suspenso a falta de concretar el nuevo proyecto, mientras la «maleza», como una premonición de lo que sucederá con Asturias,  llena la Ciudad de Vacaciones

 

 

 
El silencio se ha instalado en Perlora. La antigua Ciudad de Vacaciones lleva más de un año sumida en el silencio y abandono -visible a simple vista en cualquier rincón, invadido por la maleza, la suciedad y los destrozos-. En noviembre de 2007 se presentó el proyecto de reforma, valorado en 83 millones de euros, que ahora pretende ser modificado a cuenta de las empresas promotoras. Desde el principio ha habido problemas: no se han respetado los plazos para la constitución de la empresa adjudicataria, ni del comienzo de las obras. Ahora, el nuevo proyecto no tiene ninguna validez legal y ni siquiera servirá para dar comienzo a la tramitación de las herramientas urbanísticas que permitan el comienzo de los trabajos.

 
Así pues, Perlora se vuelve a sumir en el mismo silencio en el que ya se encontraba, aunque esta vez con algunos avisos del futuro que le espera. El proyecto inicial no se materializará, puesto que ha cambiado. Y la inversión ya no será la misma. Así, lo único seguro, o casi seguro, es que la Ciudad de Vacaciones mantendrá su hotel de cuatro estrellas, cuya inversión inicialmente prevista estaba dotada con más de 33 millones de euros. También dispondrá de un lujoso apartotel, que debería costar 11 millones de euros. De lo demás, poco se sabe, o nada, más que las villas ya no estarán junto a las vías del tren y que la zona deportiva menguará sustancialmente.

 
Esta zona deportiva se verá relegada a un espacio reducido de unos 8.000 metros cuadrados de superficie construida, la mitad que lo inicialmente previsto.

 
La idea original era una infraestructura en altura, con un borde vegetal de doce metros de anchura, en cuyo extremo superior se dibujaba un circuito para bicicleta de montaña, otro para cross y un tercero para pasear, que enlazaba con la senda peatonal costera. En su interior, dos plantas: la primera de ellas para un campo de fútbol, con gradas incluidas, cuatro canchas de tenis, un rocódromo y tres gimnasios. En la inferior, cubierta, una piscina bajo las gradas, dos canchas de baloncesto, y otras dos de squash, además de las oficinas. Todo requería una inversión de 10 millones, que ahora se ven comprometidos con la nueva ubicación junto a las vías del tren.

 
El nuevo documento, además, no hace referencia, ni incluye en su dibujo, ni el centro de talasoterapia, que iba a costar 4 millones de euros, ni el edificio de congresos, anexo al complejo deportivo y presupuestado junto a éste. Con todo esto, habrá que esperar a que el Ayuntamiento apruebe el plan de reforma que las empresas deben superar para comenzar las obras. Sin embargo, este momento está lejos de llegar. Según confirmaron en el Consistorio, el documento presentado no es más que un boceto. Cuando sea presentado con «una definición y una concreción claras», se iniciarán las negociaciones.

 
Mientras tanto, el Principado da la callada por respuesta. Silencio nuevamente sobre el futuro del complejo turístico más importante de Asturias.

 

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