Los océanos se mueren

Aumentan las zonas muertas en los océanos por la falta de oxígeno, despojando a los océanos de los nutrientes necesarios y aumentando la mortalidad Público

Un calentamiento global podría dejar a los moradores de los océanos sin aliento. Un equipo de investigación danés ha demostrado que este hecho provoca un incremento de las zonas muertas, áreas oceánias con baja calidad de oxígeno. Como consecuencia de este aumento de las zonas muertas, los océanos carecerán de los nutrientes necesarios y las formas de vida superior, como los peces, podrían no ser capaces de sobrevivir.

En las regiones costeras, estas zonas muertas pueden estar provocadas por un exceso de fertilizantes de la agricultura escurridos al mar. Por ello, la recuperación de estas zonas pasaría por un mayor control del uso de fertilizantes. Sin embargo, la ampliación de las zonas de bajo oxígeno provocadas por la quema de combustibles fósiles y el calentamiento global seguirán así durante miles de años, afectando negativamente al futuro de la pesca y a los ecosistemas marinos.

La recuperación de estas zonas pasaría por un mayor control del uso de fertilizantes

«Esta expansión de las zonas muertas de los océanos llevará a aumentar la frecuencia y la gravedad de la mortalidad de peces y mariscos», explica el profesor Gary Shaffer, del Niels Bohr Institute de la Universidad de Copenhage, que encabeza el equipo de investigación del Danish Center for Earth System Science (DCESS), en un documento sobre el agotamiento del oxígeno del océano como respuesta a las emisiones de dióxido de carbono de los combustibles fósiles, publicado en Nature Geoscience.

Debilitación de la circulación oceánica

Para constatar este efecto, el profesor Shaffer realizó numerosas proyecciones que se extienden a 100.000 años en el futuro, junto con numersos científicos experimentados, como el oceanográfico Sreffen Olsen. «Si como en muchos modelos de simulación del clima, la circulación oceánica se debilita enormemente en respuesta al calentamiento global, estas zonas de mínimo oxígeno se ampliarán aún más, invandiendo las profundidades de los océanos», añade Shaffer.

Pero las consecuencias del calentamiento global van más allá. Como consecuencia del proceso de desnitrificación, estas zonas muertas son despojadas de los nutrientes esenciales para los océanos. A su vez, esto cambiaría la producción biológica en la iluminación de las capas superficiales del océano hacia las especies de plancton que son capaces de fijar el nitrógeno disuelto libre. Esto conduciría a grandes e imprevisibles cambios en la estructura de los ecosistemas oceánicos, además de otras modificaciones que pueden derivarse de la acidificación de los océanos, la otra gran consecuencia oceánica de la alta concentración de dióxido de carbono por la quema de combustibles fósiles.

En este sentido, el profesor Shaffer advierte que «el futuro de los oceános como gran reserva de comida podría ser más incierto. Es necesario que las próximas generaciones reduzcan las emisiones de combustibles fósiles para limitar el agotamiento del oxígeno, la acidificación y sus efectos adversos a largo plazo».

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