Seguir inflando el globo pinchado de los mercados

El Banco Central Europeo anuncia una nueva inyección de dinero en los mercados

 

Airbnb se dispara en su salida a bolsa y el bono español a diez años se coloca a un interés negativo, pero la economía real sigue estancada.

 

Ayer, el Banco Central Europeo (BCE) volvió a sacar el bazuca. Christine Lagarde anunciaba un nuevo paquete de medidas económicas que comprenden la inyección de otros 500.000 millones de euros a los mercados a intereses negativos (paga a los bancos para que atesoren y luego presten el dinero). En el mismo día hubo otras noticias que bien podrían parecer titulares de años de bonanza económica. Una de ellas ha sido que España, por primera vez en su historia, coloca bonos a diez años a un interés negativo. Es decir, los mercados han prestado al Tesoro 921 millones al -0,016%, nos darán dinero por prestarnos. Otro de esos titulares que muestran lo boyante de los mercados salta a mitad de la tarde: la salida a bolsa de Airbnb bate récords y capta el doble de capital de lo que incluso ellos mismos calculaban, o sea, las acciones emitidas se compran a casi el doble de precio de lo esperado.

Pero no, la economía española no es tan boyante ni la deuda española es tan atractiva para los mercados como para pagarnos por prestarnos dinero, ni Airbnb ahora mismo, con su negocio completamente paralizado, es una empresa tan beneficiosa para los inversores. El motivo es que, gracias a esas inyecciones de capital del BCE y otros bancos centrales como la FED estadounidense, los mercados están inundados de dinero esperando a la oportunidad de inversión que les aporte más dinero a sus accionistas. Lo de recuperarnos de la crisis no va con ellos, no es lo que les piden los fondos de inversión que se sientan en sus juntas directivas.

El anuncio del BCE ya es el tercero de este tipo desde que arrancó la pandemia. Primero pusieron sobre la mesa 750.000 millones de inyección. Los mercados frenaron su caída, las primas de riesgo bajaron y, tras unas semanas de tranquilidad, volvieron a bajar las bolsas, a encarecerse la deuda de los países y el crédito no fluyó. Entonces, el 4 de junio, anunciaron un nuevo paquete. Otros 600.000 millones que volvieron a tener el mismo efecto: calmar a los mercados durante unas semanas y mantener los índices bursátiles. Mientras tanto, de la recuperación económica ni rastro. Las empresas siguen quebrando, el consumo sigue en mínimos y las ayudas a la población y a las pequeñas empresas llegan con cuentagotas.

El dinero está ahí, pero financiar una reconstrucción económica prestando dinero a familias y empresas tiene muchos más riesgos que comprar acciones de Airbnb o Amazon

El dinero está ahí, pero financiar una reconstrucción económica prestando dinero a familias y empresas tiene muchos riesgos. Guardar el dinero en tus balances (o en paraísos fiscales), refugiarte en valores seguros como el oro o comprar acciones de empresa tecnológicas monopolísticas como Airbnb o Amazon son mucho más seguras y especulativas (las puedes vender mañana sin tener que esperar a ver si esa empresa a la que le has prestado dinero se recupera y te lo devuelve).

Una muestra clara de que ese dinero está ahí esperando para salir fue la loca semana bursátil del Ibex 35 al anunciarse la efectividad de las primeras vacunas del covid-19. El selectivo español subía en una semana un 13,29%, la mayor alza semanal en dos décadas. En cuanto hubo una noticia positiva, los capitales afloraron y se lanzaron a comprar acciones de empresas de todo el planeta. El dinero necesita moverse y los fondos tienen miles de millones recogidos estos últimos meses que necesitan airear. Les da igual que muchas de esas empresas estén planteando recortes de plantillas, cerrando plantas, arrojando pérdidas o implorando rescates públicos. Del mismo modo que nos les importe que países como España estén acumulando ingentes cantidades de deuda pública que difícilmente podrán devolver. Lo importante es especular y el bazoca del BCE y otros bancos centrales les han aportado munición para disparar sin compasión.

Mientras, en las instituciones europeas…

Otra noticia del mismo día, en el plano más institucional europeo, anuncia que Polonia y Hungría aceptan un nuevo acuerdo para desatascar el fondo de reconstrucción europeo, el Next Generation EU. La Unión Europea cede a dos gobiernos protofascistas, machistas y homófobos con tal de que se puedan liberar los 750.000 millones para la reconstrucción. O sea, tenemos que negociar durante meses, ceder a las exigencias de gobiernos frugales y totalitarios, y ceder las competencias futuras de nuestros presupuestos públicos a los ojos del Consejo Europeo, para que todos los Estados miembro reciban en los próximos tres años lo mismo que va a repartir el BCE a los bancos y fondos en tan solo unos meses. Y Lagarde no le pide permiso a nadie, ni negocia ni cede ante ningún poder democrático. Cede ante la sed de unos mercados que demandan más y más dinero para no caer y que usan gran parte de ese dinero en inflar burbujas bursátiles o apostar a largo plazo en empresas tan arriesgadas como lo es ahora mismo Airbnb.

“Las medidas de política monetaria adoptadas contribuirán a mantener unas condiciones de financiación favorables durante la pandemia, lo que apoyará el flujo de crédito a todos los sectores de la economía”, ha declarado el BCE en el comunicado que anunciaba el nuevo paquete de medidas. Lo mismo que dijeron las otras dos veces y que no ha funcionado. Lo mismo que dijo Mario Draghi hace siete años al anunciar el Quantitative Easing (el programa de compra de activos que sigue en marcha hoy en día) y que no funcionó, o cuando tenía que retirarlo y lo alargó para ver si conseguían reflotar la economía europea, y tampoco lo hizo.

Las ingentes cantidades de capital que el BCE está inyectando en los mercados no está sirviendo de casi nada, porque a los mercados les importa un carajo una recuperación económica a largo plazo

Para ir acabando, os dejo otras noticias de estos últimos días: el mismo BCE anuncia que el crecimiento de 2021 no será como habían calculado unas semanas antes, los despidos en Estados Unidos se aceleran y superan las cifras de marzo, la producción industrial española cae otro 6,1%, un 48,5% de las empresas españolas detectan que sus ventas siguen cayendo en referencia al trimestre anterior, la AIReF cree que los ERTE se extenderán hasta junio y que costarán 5.000 millones más de lo que cree el Gobierno.

Las ingentes cantidades de capital que “la maquinita del dinero” del BCE está inyectando en los mercados no está sirviendo de casi nada, porque a los mercados les importa un carajo una recuperación económica a largo plazo. Solo quieren beneficios para el próximo reparto de dividendos. Las medidas tomadas, ya no solo las de esta pandemia, sino las que se han aplicado desde 2012, no funcionan ni funcionarán. Al menos no para la gente y la economía real. Sí lo harán, durante un tiempo, para los especuladores bursátiles y los accionistas. La economía necesita otra política monetaria por parte de los bancos centrales. Inyectar dinero en las familias, en las pequeñas empresas, dar (que no prestar) dinero a los Estados para que realicen políticas públicas de empleo que consigan reflotar la economía y el consumo de la mayoría de la gente. Inversiones que generen empleo y riqueza, que no correspondan a las demandas de accionistas que solo quieren su dividendo anual o, de lo contrario, salen volando. Los bancos centrales deben dejar de alimentar a esos muertos vivientes en los que se han convertido los mercados. Dejar de dar palmadas cuando sube el Ibex 35 como si fuera un indicador real de la economía, mientras se ignora el sufrimiento de millones de personas a las que ese dinero nunca llega. Dejar de inflar ese globo pinchado que son los mercados, para apostar por una economía real y productiva.

Foto. Sancho R. Somalo

https://www.elsaltodiario.com/crisis-economica/bce-airbnb-seguir-inflando-globo-pinchado-mercados

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